domingo, 6 de febrero de 2011

La Cascada de Gujuli (Goiuri; Álava)

El hermano pequeño y Vasco del Salto del Ángel  
(Salvando las distancias y con todos los respetos).

Aunque en estos momentos no se encuentra en uno de sus mejores momentos en cuanto a caudal (falta de lluvia), es una de las cascadas más bonitas y altas de la península. Hablamos de 100 metros de caída o desplome (el salto del Nervión, tan solo a 7 kilómetros de aquí, posee 207 metros). Se trata de un tajo en la orografía del terreno, impresionante. Estas aguas revitalizan el río Altube. Se trata del arroyo de Oiardo. Corretea por la sierra de Gibijo (Urkabustaiz).

Esta Imagen no pertenece a la actualidad. En ella podemos observar la cascada en tiempos de buen caudal. Se puede apreciar también una cruz de cemento blanca que existía en lo alto de la caída.
Un lugar con leyenda... ¿te apetece conocerla?



Dice la leyenda, que por estas zonas de Goiuri, paseaba una Lamia (un ser de la mitología de Euskal Herria) que se pasaba el día mirándose en un espejo y peinándose. Parece ser que un pastor del lugar llamado Urjauzi ("caída de agua" literalmente o cascada en euskera) sentía tanta curiosidad y ganas de poseer ese dichoso espejo que, en un descuido se lo robó a la lamia. Un día, Urjauzi fue sorprendido por la lamia y éste, avergonzado por su enorme falta, se convirtió en la cascada que hoy día observamos en el lugar. En aquel mismo lugar donde la codicia y la curiosidad terminaron con los día humanos de Urjauzi para quedar, para siempre, como una bella y preciosa caída de agua. Agua del río Oiardo. 
Tal vez, disimulada entre el agua caiga la larga melena de lamia y Urjauzi, arrepentido para siempre, se dedique a peinarla a su paso. 


En este entorno tan especial, la fauna, entre ella los preciosos buitres que rondan, y la flora; los robles  (quejigos y hayas) principalmente, se encargan de darnos la bienvenida. Solo hace falta que respetemos este pequeño santuario de paz y armonía.


Ver Goiuri Ur-jauzia en un mapa más grande

Paseando por el afilado sendero que rodea la caída encontramos vario arboles que, impasibles y como colgados en el vacío, sirven como miradores naturales. Cargados de muérdago y líquenes (símbolo de la pureza del aire que respiramos en este lugar).

Monte Gorbea
Continuando por dicho sendero, con mucho cuidado, junto a la alambrada, llegamos a un robledal con pequeños pero numerosos brotes de preciosos acebos. Por los excrementos y plumas que encontramos aquí, podemos intuir que se trata de uno de los lugares favoritos de los buitres del lugar. Desde esta esquinita tendremos una vista brutal del Monte Gorbea y de todo el valle (incluso la autopista AP-68 Vasco-Aragonesa).
 

Justamente, casi sobre la propia caída, podremos encontrar y deberemos cruzar, las vías del ferrocarril Bilbao-Madrid.

Casi a los pies del puente podemos encontrar el viejo molino de Gujuli. Rehabilitado. En él podremos ver toda la maquinaria original usada para moler el grano.

Guardando la entrada del molino encontramos dos piedras de molino como podemos ver en las fotos adjuntas.

Podremos completar nuestra visita con la iglesia de Santiago-Apóstol (actualmente en obras de rehabilitación). Hace no mucho podíamos ver como un árbol había colonizado el tejado del campanario.

Podremos comprar un exquisito queso Idiazabal en la quesería Meabe
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